Enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa: qué comer según la evidencia

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Enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa: qué comer según la evidencia

Onésimo Rueda · Sirius Nutrición · Lectura de 9 minutos · Revisado en octubre de 2026

Tras un diagnóstico de enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa, la pregunta «¿qué puedo comer?» aparece enseguida, y con ella muchas dietas que prometen demasiado. La evidencia actual apunta a algo más sencillo y más amable: una alimentación variada, adaptada a cada fase y a cada persona, y bien acompañada.

Lo esencial
  • Fuera de los brotes, las sociedades científicas recomiendan un patrón de tipo mediterráneo, variado y con pocos ultraprocesados.
  • Ninguna dieta ha demostrado de forma consistente reducir los brotes en adultos: desconfía de las que lo prometen.
  • Restringir alimentos sin motivo aumenta el riesgo de desnutrición, que es frecuente y está infradiagnosticada.
  • Algunas situaciones, como las estenosis, requieren adaptar las texturas; eso se hace con tu equipo digestivo.

Crohn y colitis ulcerosa

La enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa son las dos formas principales de enfermedad inflamatoria intestinal: enfermedades crónicas que alternan fases de actividad, los brotes, con fases de remisión. Su diagnóstico y su tratamiento farmacológico corresponden a tu equipo de digestivo.

La alimentación no sustituye ese tratamiento, pero importa mucho: la guía europea de nutrición clínica dedica 71 recomendaciones a la enfermedad inflamatoria intestinal,1 y la Asociación Americana de Gastroenterología considera a los profesionales de la dietética parte esencial del equipo.2

Cuando la enfermedad está tranquila

Salvo que exista un motivo para no hacerlo, la Asociación Americana de Gastroenterología recomienda a todas las personas con enfermedad inflamatoria intestinal un patrón de tipo mediterráneo: variedad de frutas y verduras frescas, grasas monoinsaturadas como el aceite de oliva, hidratos de carbono complejos y proteínas magras, con pocos ultraprocesados, azúcares añadidos y sal.2

En un ensayo aleatorizado con 191 adultos con Crohn de síntomas leves o moderados, la dieta mediterránea consiguió resultados similares a la dieta de carbohidratos específicos, mucho más restrictiva. Los autores concluyeron que, por ser más fácil de seguir y por sus otros beneficios para la salud, la mediterránea puede ser preferible para la mayoría.4

Una idea clave: ninguna dieta ha demostrado de forma consistente reducir la frecuencia de brotes en adultos.2 Eso no significa que la alimentación no importe, sino que la meta es comer bien, con variedad y sin restricciones innecesarias.

Una revisión reciente, basada en el consenso europeo de 2025, añade que la fibra y los lácteos no necesitan restringirse de forma rutinaria, y que la fibra se asocia a menor riesgo de recaída en remisión.5

Qué conviene reducir

El grupo internacional de expertos en enfermedad inflamatoria intestinal (IOIBD) publicó una guía sobre qué alimentos y aditivos puede ser prudente aumentar o reducir para controlar la enfermedad y prevenir recaídas.3 Junto con las recomendaciones más recientes, apuntan en la misma dirección:

ReducirPor qué
Carne roja y procesadaUna dieta baja en ellas podría reducir los brotes de colitis ulcerosa; en Crohn no se ha demostrado ese efecto.2
UltraprocesadosSe recomienda reducirlos en general y se asocian a mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.2,5
Algunos aditivos, como ciertos emulsionantesPor prudencia: la evidencia procede sobre todo de estudios experimentales.3

Estenosis y brotes: adaptar la textura

Algunas personas con Crohn desarrollan estenosis, zonas del intestino más estrechas. En ese caso, los alimentos vegetales muy fibrosos, como la fruta y la verdura crudas, pueden tolerarse mal por su textura.2

La solución no es eliminarlos, sino cambiar su forma: cocinar, triturar o pelar frutas y verduras y masticar bien permite seguir incluyendo vegetales y fibra.2 En los brotes, tu equipo puede indicarte adaptaciones temporales parecidas, que se revierten cuando la enfermedad se calma.

Consulta con tu equipo sin esperar si tienes dolor abdominal intenso, vómitos, hinchazón importante o dejas de expulsar gases o heces, si aparece sangre abundante en las heces o fiebre, o si pierdes peso sin buscarlo.

Desnutrición y micronutrientes

Las restricciones dietéticas, sumadas a la propia enfermedad, pueden llevar a una desnutrición que con frecuencia pasa desapercibida.2 Por eso las recomendaciones actuales piden:

  • Cribar la desnutrición de forma periódica: pérdida de peso no buscada, pérdida de masa muscular o retención de líquidos.2
  • Vigilar la vitamina D y el hierro en todas las personas, y la vitamina B12 si la enfermedad afecta al íleon o ha habido cirugía en esa zona.2
  • Suplementar según la analítica, no de forma general y sin indicación.5

Aquí la dietética aporta mucho: diseñar una alimentación completa que cubra lo que la enfermedad pone en riesgo, siempre en coordinación con tu médico.

Terapias nutricionales que indica tu equipo

En la enfermedad de Crohn existen tratamientos nutricionales con evidencia, que indica y supervisa el equipo de digestivo:1,2

  • Nutrición enteral exclusiva: fórmulas líquidas como única alimentación durante un periodo, eficaces para inducir la remisión, con más evidencia en niños que en adultos.
  • Dieta de exclusión para la enfermedad de Crohn con nutrición enteral parcial: una opción para casos leves o moderados de evolución corta.
  • Nutrición antes de una cirugía, para mejorar el estado nutricional y reducir complicaciones.

No son dietas para empezar por cuenta propia: requieren indicación médica y seguimiento estrecho.

En resumen

  • En remisión, un patrón mediterráneo, variado y con pocos ultraprocesados.
  • Ninguna dieta ha demostrado reducir los brotes de forma consistente en adultos: evita restricciones sin motivo.
  • Con estenosis o en brote, se adapta la textura, no se eliminan grupos enteros de alimentos.
  • Vigilancia de la desnutrición, la vitamina D, el hierro y la B12, con suplementos solo si hacen falta.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que dejar la fibra si tengo Crohn?

Por norma general, no. La fibra no necesita restringirse de forma rutinaria y en remisión se asocia a menos recaídas. Si tienes una estenosis, lo que se adapta es la textura: verduras cocidas, trituradas o peladas.

¿Puedo tomar lácteos con enfermedad inflamatoria intestinal?

Sí, salvo que tengas una intolerancia diagnosticada. Los lácteos no requieren restricción rutinaria y son una fuente importante de calcio.

¿Existe una dieta que cure el Crohn o la colitis ulcerosa?

No. Ninguna dieta cura la enfermedad inflamatoria intestinal. La alimentación complementa el tratamiento médico y ayuda a mantener un buen estado nutricional.

¿Qué como durante un brote?

Depende de tu situación, y tu equipo puede indicarte adaptaciones temporales de textura o de cantidad. Lo importante es no dejar de comer lo suficiente y volver a una dieta variada en cuanto la enfermedad se calme.

¿Debo tomar suplementos?

Solo si una analítica muestra un déficit. Las recomendaciones piden vigilar la vitamina D, el hierro y, en algunos casos, la B12, y suplementar de forma dirigida, no por sistema.

Sobre el autorOnésimo Rueda es estudiante de Técnico Superior en Dietética y miembro de la Asociación Nacional de Dietistas, ASNADI. Escribe en Sirius Nutrición artículos divulgativos con fuentes enlazadas. Este contenido no sustituye la valoración de tu médico.

Fuentes

  1. Bischoff SC et al. ESPEN guideline on clinical nutrition in inflammatory bowel disease. Clin Nutr 2023;42(3):352-379. DOI
  2. Hashash JG et al. AGA Clinical Practice Update on diet and nutritional therapies in patients with inflammatory bowel disease: expert review. Gastroenterology 2024;166(3):521-532. DOI
  3. Levine A et al. Dietary guidance from the International Organization for the Study of Inflammatory Bowel Diseases. Clin Gastroenterol Hepatol 2020;18(6):1381-1392. DOI
  4. Lewis JD et al. A randomized trial comparing the specific carbohydrate diet to a Mediterranean diet in adults with Crohn’s disease. Gastroenterology 2021;161(3):837-852. DOI
  5. Mosli MH. Dietary management in inflammatory bowel disease: a narrative review of the current evidence. Saudi J Gastroenterol 2026. DOI

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